21 de mayo del 2025
El día de hoy transcurrió con la misma rutina que hemos estado siguiendo en los últimos días: ensayos para el festival del Día de la Madre y actividades permanentes en el aula. Sin embargo, se presentaron algunas situaciones imprevistas que afectaron el desarrollo normal de la jornada. En ciertos salones se fue la energía eléctrica y, adicionalmente, se interrumpió el suministro de agua en los baños, lo que generó complicaciones logísticas tanto para los estudiantes como para el personal docente.
Ante esta situación, la dirección escolar tomó la decisión de que los alumnos saldrían más temprano para resguardar su bienestar y evitar mayores inconvenientes. Posteriormente, se convocó a todo el personal educativo a una reunión interna, cuyo objetivo fue organizar los últimos detalles del evento que se celebrará próximamente en el Centro Cultural en honor a las madres y padres de familia.
A pesar de la interrupción, fue un día productivo desde otra perspectiva: la junta permitió aclarar responsabilidades, afinar la logística del evento y reforzar la importancia del trabajo colaborativo entre docentes. Como practicante, pude observar de cerca cómo se organiza un evento escolar de gran escala y cómo el equipo directivo y docente responde ante situaciones imprevistas con soluciones prácticas y en beneficio de la comunidad escolar.
Esta experiencia me reafirma la importancia de la flexibilidad, la comunicación efectiva y la capacidad de adaptación como cualidades clave dentro del ejercicio docente.
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