ya casi vacaciones

 10 de abril del 2025

Hoy fue un día divertidamente caótico. Desde temprano, anticipábamos un ambiente lleno de movimiento y desorden, ya que les pedimos a los alumnos que llevaran cascarones de huevo vacíos para una actividad artística: pintarlos y decorarlos con motivo de las celebraciones próximas. Tanto la maestra como yo estábamos mentalizadas para enfrentar el posible caos: mesas sucias, pintura derramada, cascarones rotos por accidente, niños impacientes o poco cuidadosos.

Sin embargo, para nuestra grata sorpresa, el resultado fue completamente distinto. Los niños mostraron una actitud respetuosa, organizada y colaborativa. Respetaron los turnos, compartieron materiales, esperaron con paciencia y, lo más destacable, cuidaron del aseo del aula. Cada quien se hizo responsable de limpiar su espacio y de recoger cualquier residuo. Fue increíble ver cómo se apropiaron de la actividad con entusiasmo pero también con orden.

Esta experiencia me enseñó que, aunque como docentes debemos prever posibles complicaciones, no debemos subestimar la capacidad de nuestros alumnos para responder con madurez cuando se sienten motivados, valorados y escuchados. A veces el caos no viene de ellos, sino de nuestras propias expectativas o miedos. Hoy aprendí que confiar en los niños y darles la oportunidad de demostrar lo que pueden hacer puede sorprendernos positivamente. También confirmé que las actividades creativas no solo despiertan la imaginación, sino también habilidades como la responsabilidad, el trabajo en equipo y la autonomía.

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