Escuchemos todo

 1 de abril del 2025

Hoy llegué con la firme decisión de intentar dar clase por mi cuenta, por lo que me acerqué a mi maestra titular para pedirle permiso de conducir la sesión del día. Afortunadamente, me respondió que sí, lo cual me emocionó y motivó aún más. Así que me preparé para trabajar el campo formativo de Saberes y Pensamiento Científico, específicamente con el Propósito de Aprendizaje: “Indaga y describe los sonidos producidos en su entorno; experimenta con diversos objetos o instrumentos musicales para identificar la fuente sonora y cómo se produce el sonido (golpear, rasgar o soplar)”.

Mi intención fue introducir este tema de forma sencilla y atractiva para los alumnos, aprovechando su curiosidad natural. Comenzamos con una pequeña exploración auditiva, invitándolos a cerrar los ojos y escuchar atentamente los sonidos que nos rodeaban dentro del aula. Luego, dialogamos sobre qué escucharon, de dónde provenían esos sonidos y cómo se podrían haber producido. Posteriormente, les presenté algunos objetos y materiales con los que pudieran experimentar, como botellas, palitos, papeles, y pequeños instrumentos musicales, para que probaran formas distintas de generar sonido: golpeando, soplando o rasgando.

Noté que el tema captó su atención y les resultó interesante. Se mostraron participativos, curiosos y emocionados por probar los materiales. Sin embargo, uno de los retos con los que me sigo enfrentando constantemente es el manejo del volumen dentro del aula. Muchos alumnos tienden a hablar al mismo tiempo y en un tono elevado, lo que dificulta la comunicación y hace que no pueda entender lo que dicen o responder a todos de forma adecuada. Reconozco que esto me frustra en el momento, pero estoy trabajando en mantener la calma, contener mis emociones y buscar estrategias para lograr una mejor organización durante la clase.

A pesar de estos pequeños desafíos, me sentí satisfecha con el resultado. Fue una buena oportunidad para fortalecer mi confianza frente al grupo, y me motivó a seguir planeando actividades que despierten el interés de los niños y al mismo tiempo me permitan seguir aprendiendo sobre el manejo del aula. Poco a poco, estoy entendiendo que la práctica docente es un proceso que se construye con paciencia, constancia y apertura para mejorar.

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