10 de abril del 2025 Hoy fue un día divertidamente caótico. Desde temprano, anticipábamos un ambiente lleno de movimiento y desorden, ya que les pedimos a los alumnos que llevaran cascarones de huevo vacíos para una actividad artística: pintarlos y decorarlos con motivo de las celebraciones próximas. Tanto la maestra como yo estábamos mentalizadas para enfrentar el posible caos: mesas sucias, pintura derramada, cascarones rotos por accidente, niños impacientes o poco cuidadosos. Sin embargo, para nuestra grata sorpresa, el resultado fue completamente distinto. Los niños mostraron una actitud respetuosa, organizada y colaborativa. Respetaron los turnos, compartieron materiales, esperaron con paciencia y, lo más destacable, cuidaron del aseo del aula. Cada quien se hizo responsable de limpiar su espacio y de recoger cualquier residuo. Fue increíble ver cómo se apropiaron de la actividad con entusiasmo pero también con orden. Esta experiencia me enseñó que, aunque como docentes de...
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