Pulceras de la alumentación
27 de marzo del 2025
Al comenzar la clase, supuse que mi maestra titular iniciaría con un dictado o alguna actividad relacionada con la escritura, como era habitual. Sin embargo, para mi sorpresa, comenzamos el día haciendo pulseras con frutas y cuentas de colores. Me llamó mucho la atención este giro inesperado, y debo admitir que, en un inicio, pensé que el salón terminaría lleno de piedritas tiradas por todas partes y que surgirían peleas entre los niños por perder piezas o no querer compartir.
Contrario a mis expectativas, la actividad transcurrió de manera muy tranquila y organizada. Los niños estaban concentrados, disfrutaban del proceso creativo y colaboraban entre ellos con entusiasmo. Fue un momento lleno de colores, sonrisas y trabajo en equipo. Esta experiencia me hizo reflexionar sobre la importancia de darles a los alumnos espacios para crear, explorar y expresarse de forma libre. También me motivó a considerar incluir actividades similares en el futuro, donde se promueva la motricidad fina, la paciencia y la creatividad, sin dejar de lado el disfrute y la convivencia positiva.
Los únicos conflictos del día se presentaron durante el recreo, ya que dentro del patio no está permitido correr por razones de seguridad. A pesar de que esta norma se ha repetido en diversas ocasiones, algunos alumnos siguen corriendo constantemente, lo que representa un reto en cuanto al manejo de normas y límites en los espacios comunes. Será importante seguir reforzando estas indicaciones de manera clara, constante y positiva, buscando estrategias que inviten a los niños a respetarlas sin sentirse limitados en su necesidad de moverse y jugar.
En general, fue una jornada diferente, inesperada y muy enriquecedora. Me recordó que, como docente en formación, debo mantener una mente abierta ante nuevas formas de enseñar y también confiar en las capacidades de los niños para sorprendernos positivamente cuando menos lo esperamos.
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