De vuelta al analisis 10/03/2025
Lunes 10 de marzo del 2025
Hoy fue un día particularmente estresante. No logré organizar bien mis tiempos y eso me pasó factura. Para mi sorpresa, mis niños lo notaron de inmediato. Apenas entré al aula, comenzaron a preguntarme si estaba bien, si me pasaba algo, y uno de ellos incluso me dijo que me veía diferente. Me dio ternura darme cuenta de lo atentos que son y cómo pueden percibir hasta el más mínimo cambio en mi estado de ánimo.
Les respondí con una sonrisa, diciéndoles que solo tenía sueño, lo cual era cierto. A lo largo de mis prácticas, he aprendido la importancia de mantenerme con una actitud positiva dentro del aula. No importa lo que esté pasando fuera de ahí, cuando estoy con ellos, intento siempre sonreír. He notado que los niños son increíblemente sensibles a la energía de los adultos; si estoy de buen humor, ellos también lo están, pero si ven que algo no anda bien, enseguida lo sienten y lo expresan.
A veces, al inicio del día, finjo estar bien, pero lo curioso es que no tengo que hacerlo por mucho tiempo. Sus risas, sus chistes inesperados y sus ocurrencias hacen que, sin darme cuenta, mi estado de ánimo cambie por completo. Es como si tuvieran un poder mágico para transformar cualquier día pesado en uno más ligero.
Hoy, a pesar del estrés con el que empecé, terminé el día con una sensación diferente. Sus preguntas, su cariño y su manera de alegrarme sin siquiera proponérselo me recordaron por qué amo estar aquí. Cada día con ellos es una lección de vida y una razón más para seguir aprendiendo y creciendo junto a ellos.
Hoy comenzamos la clase con un dictado, una actividad que nos ayuda a reforzar la lectoescritura y a evaluar el progreso de cada estudiante. La maestra propuso una nueva forma de trabajo más personalizada, adaptada a las habilidades de cada niño en este proceso. Para lograrlo, los organizamos en filas según su nivel, permitiéndonos brindar una atención más detallada y enfocada en sus necesidades específicas.
Me pareció una estrategia muy útil, ya que así podemos asegurarnos de que todos avancen a su propio ritmo sin sentirse presionados o rezagados. Además, facilita la retroalimentación y nos permite identificar con mayor claridad en qué aspectos necesita apoyo cada uno.
Los campos que abordamos durante el día fueron principalmente los relacionados con el lenguaje, además de la realización de una guía de examen. Fue un día productivo y estructurado, donde cada actividad tuvo un propósito claro. Poco a poco, veo cómo estas estrategias hacen una diferencia en su aprendizaje, lo que me motiva a seguir explorando nuevas formas de trabajo dentro del aula.
Comentarios
Publicar un comentario