Corre y se vá corriendo
12/03/2025
Hoy me sorprendió lo cooperativos que estaban los niños. Desde el inicio del día, se mostraron receptivos y con buena disposición para participar. Sin embargo, me encontré con una situación que me generó cierta confusión. Al comenzar mi clase, solía dar instrucciones como: "Saquen su cuaderno azul para hacer dictado", pero en varias ocasiones, la maestra titular intervenía y decía: "Saquen el rojo, mejor haremos sumas", o proponía otro tema que en ese momento consideraba más relevante. Esto me desconcertaba un poco porque sentía que mis planes se desorganizaban, pero al final del día entiendo que ella conoce mejor al grupo y tiene más experiencia. En lugar de resistirme, decidí simplemente apoyar y adaptarme a la dinámica.
Después del recreo, le pedí permiso a la maestra titular para realizar una actividad de mi informe, ya que voy algo atrasada en ese aspecto. Afortunadamente, accedió sin problema, así que procedí con mi actividad: jugar lotería. Como es un juego con el que los niños están bastante familiarizados, todo fluyó de manera muy natural. Se mostraron emocionados, participaron activamente y se involucraron con entusiasmo.
Sin embargo, algo que me sigue costando manejar es la reacción de los niños cuando pierden. Hubo quienes, al no ganar, se sintieron frustrados y lloraron. En esos momentos, no sé exactamente cuál es la mejor manera de actuar. Me debato entre varias opciones: ser firme pero comprensiva, amigable y empática, o simplemente ignorar su reacción para no reforzar la frustración. Por ahora, intento manejarlo de distintas maneras según la situación, pero sigo buscando la mejor forma de abordar estos momentos para que aprendan a gestionar sus emociones sin sentirse desvalidos.
A pesar de estos pequeños retos, el día fue positivo y me dejó varias reflexiones sobre mi rol en el aula y cómo puedo mejorar mi interacción con los niños en distintas circunstancias.

Comentarios
Publicar un comentario