Hoy fue un día especialmente emotivo y significativo para mí, ya que marcó mi último día en el aula con mis pequeños. Desde que llegué, me sentía abrumada por las emociones. Sabía que sería un día difícil de procesar, pues cerrar este ciclo no es fácil cuando se ha creado un vínculo tan fuerte con los alumnos. Noté que los niños estaban más inquietos de lo normal, como si intentaran disimular algo, y pronto comprendí por qué: me habían preparado una sorpresa. Poco después llegaron dos madres de familia con alimentos para compartir, organizando una pequeña convivencia junto con los alumnos. Me conmovió profundamente ver el cariño y la atención con la que se planeó todo. Fue un momento muy especial. El momento más emotivo llegó cuando la maestra titular del grupo me dedicó unas palabras frente a los niños. No pude contener las lágrimas. Sentí una mezcla de tristeza por despedirme y gratitud por todo lo vivido. En la formación docente se nos prepara para planear, evaluar y enseñar, pero n...
1 de abril del 2025 Hoy llegué con la firme decisión de intentar dar clase por mi cuenta, por lo que me acerqué a mi maestra titular para pedirle permiso de conducir la sesión del día. Afortunadamente, me respondió que sí, lo cual me emocionó y motivó aún más. Así que me preparé para trabajar el campo formativo de Saberes y Pensamiento Científico , específicamente con el Propósito de Aprendizaje: “Indaga y describe los sonidos producidos en su entorno; experimenta con diversos objetos o instrumentos musicales para identificar la fuente sonora y cómo se produce el sonido (golpear, rasgar o soplar)” . Mi intención fue introducir este tema de forma sencilla y atractiva para los alumnos, aprovechando su curiosidad natural. Comenzamos con una pequeña exploración auditiva, invitándolos a cerrar los ojos y escuchar atentamente los sonidos que nos rodeaban dentro del aula. Luego, dialogamos sobre qué escucharon, de dónde provenían esos sonidos y cómo se podrían haber producido. Posteriorm...
10 de abril del 2025 Hoy fue un día divertidamente caótico. Desde temprano, anticipábamos un ambiente lleno de movimiento y desorden, ya que les pedimos a los alumnos que llevaran cascarones de huevo vacíos para una actividad artística: pintarlos y decorarlos con motivo de las celebraciones próximas. Tanto la maestra como yo estábamos mentalizadas para enfrentar el posible caos: mesas sucias, pintura derramada, cascarones rotos por accidente, niños impacientes o poco cuidadosos. Sin embargo, para nuestra grata sorpresa, el resultado fue completamente distinto. Los niños mostraron una actitud respetuosa, organizada y colaborativa. Respetaron los turnos, compartieron materiales, esperaron con paciencia y, lo más destacable, cuidaron del aseo del aula. Cada quien se hizo responsable de limpiar su espacio y de recoger cualquier residuo. Fue increíble ver cómo se apropiaron de la actividad con entusiasmo pero también con orden. Esta experiencia me enseñó que, aunque como docentes de...
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